LAS PENITENTAS DE SIEMPRE

Por las calles de Montellano, en una madrugada de Miércoles Santo, va el Señor con su cruz, con su túnica lisa al viento, con el andar decidido, con la mirada que parece errante, con la certeza de que vemos al Hijo de Dios en el Gran Poder de ser un hombre.

Seguirlo no es fácil. Seguirlo obliga a abrir el alma de par en par, para que entre su Divina Misericordia. Y desde hace bastante más de medio siglo, como cirineos de la pesada cruz y como corazones  traspasados por los Dolores…….. LAS PENITENTAS de Montellano.

Abuelas, madres e hijas que van todos los años con su silencio y con el alma enlutada. Penitentas con el rostro descubierto, porque nada ni nadie les harán renunciar a una promesa. Y al salir a la Plaza de la Iglesia, comienza su otra Procesión, porque detrás de cada una de sus oraciones existe un mundo perdido o un sueño recuperado.

Y cuando bien entrada la noche se cierre un capítulo más de una de nuestras más arraigadas tradiciones, una última mirada al Gran Poder y a su Madre de los Dolores. Y esas mujeres de nuestro pueblo volverán a sus casas, a sus problemas, a sus pequeños o grandes milagros.

PENITENTAS de Montellano, penitentas de siempre, ELLOS os esperan para aliviar el peso de la cruz diaria y los dolores que afligen el alma.

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